A Estela le gustan muchas cosas. Cuando se baña en
la tina, le gusta jugar con el agua e imaginarse que es
un delfín; le fascina el espagueti con queso de su
abuela y también le gusta figurarse que su pelo,
oscuro y larguísimo, es un vestido mágico que la
protege del mundo y la hace invencible.
Hasta hace poco también le gustaba jugar con su tío
Anselmo, pero últimamente la lleva al cuarto y le
hace cosas que a ella no le gustan nada.
Conchita, la maestra de Estela, le enseñó un truco
maravilloso para cuando pase algo que no le guste o
alguien quiera hacerle daño:
“Estela, ¡grita muy fuerte!”